martes, 1 de mayo de 2012

Cine obrero para el 1 de mayo


Los hermanos Lumière ya filmaron a unos obreros saliendo de una fábrica, pero desde entonces hasta ahora, el abuso capitalista, las huelgas o el paro han inspirado decenas de películas. En el día del trabajo en un año marcado por la crisis, los recortes y despidos, resulta más fácil que nunca empatizar con ese "cine obrero" que ha renunciado al glamour para profundizar en la preocupación social que provoca este derecho universal cada vez más vulnerado.

Después de los Lumière, fue la Rusia postrevolucionaria la responsable de crear las primeras obras maestras del cine que miraba al trabajador. Basta la filmografía de Sergei Eisenstein para encontrar unas cuantas. La huelga, El acorazado Potemkin u Octubre reivindicaban la fuerza del proletariado unido en la época del cine mudo.

En Alemania, Fritz Lang coronaba su época expresionista con Metrópolis, filme ambientado en el siglo XXI en el que el realizador vaticinaba una sociedad mecanizada y privada de libertades. Y en Hollywood, sin palabras, Chaplin denunciaba la alineación del trabajador en la cadena de montaje en Tiempos modernos. La Gran Depresión se tradujo en filmes como la comedia esperanzadora Los viajes de Sullivan o Las uvas de la ira, dirigida por John Ford.

Herbert J. Biberman fue uno de los realizadores encarcelados durante la misma, pero en 1954 consiguió rodar en Nuevo México La sal de la tierra, película de un realismo cercano al documental considerada hoy una obra maestra sobre las injusticias laborales. Los protagonistas eran unos mineros, profesión especialmente castigada que también  inspiró Odio en las entrañas, de Martin Ritt, o la adaptación de Germinal, de Zola, por Claude Berri.

En Francia, Jean-Luc Godard rodó en 1972 Todo va bien, la historia de un matrimonio en crisis que se ve envuelto en una huelga de trabajadores. Ya en el siglo XXI, con el auge capitalista y la globalización, Laurent Cantet realizó Recursos humanos, sobre los expedientes de regulación de empleo y Empleo del tiempo, basada en el caso de un hombre que se suicidó tras ocultar a su familia que había sido despedido del trabajo.

Esa temática, tratada de manera más cómica y desembocando en un striptease, era la misma que sufría Tom Wilkinson, personaje de Full Monty, dirigida por Peter Cattaneo, taquillazo mundial a pesar del presupuesto ridículo con que contó para su realización. 

De Ken Loach, consagrado artísticamente a analizar las consecuencias del tatcherismo, destacan Mi nombre es Joe, En un mundo libre, Lloviendo piedras o Pan y rosas.

Primero para Broadway y luego para Hollywood, David Mamet diseccionó la crueldad empresarial para forzar la competitividad entre trabajadores en Glengarry Glen Ross, algo que permitió a Lars von Trier hacer su única comedia, El jefe de todo esto, en la que una empresa contrataba a un actor para despedir a los trabajadores.

Y, finalmente, en España, Fernando León de Aranoa alcanzó la culminación de su carrera con Los lunes al sol, retrato desgarrador de supervivencia y dignidad de un grupo de parados tras el cierre de unos astilleros en Vigo, aunque las dificultades de un país cuando menos espartano durante mediados del siglo XX, se rodó con humor El verdugo o Esa pareja feliz, entre otras muchas.

(Fuente: Diario de Navarra, 01/05/2012).

4 comentarios:

Manolo dijo...

Ya veo que además eres una apasionada del cine.
¿Qué panorama más completo!
Me gusta.
Un saludo.

Virginia dijo...

Muchas gracias, Manolo.

Alberto G. (@albertogp123) dijo...

Muchas gracias por esta recopilación de películas que algunos de nuestros dirigentes actuales deberían visionar para tener en cuenta el panorama que ya está en nuestro día a día. Tampoco estaría mal que se leyeran algo de nuestra literatura social. De tema muy asociado al trabajo también, aunque muy diferentes entre sí, me han encantado "Germinal" y "Billy Elliot".
Un saludo, Virginia.

Virginia dijo...

Me alegra que te haya gustado, Alberto :)