Alicia se sueña en el País de las Maravillas grande y chica, sometida a los designios de su insaciable curiosidad.
Alicia se sueña persiguiendo al Conejo Blanco, esclavo del tiempo, nuestro gran tirano.
Alicia se sueña compartiendo el té con el Sombrerero Loco, abismo de pasiones turbulentas.
Alicia se sueña jugando con la malvada Reina de Corazones, déspota que gobierna sin gobernar.
Alicia sucede cada vez que alguien la cuenta o la lee.
Alicia se materializa en objetos y lugares insólitos que la hacen, definitivamente, eterna.








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